La Cultura

Reinventando La Cultura

Valedores Juveniles, La Retormendación

He aquí mi primer aporte de este año recién estrenado, ¿y qué mejor manera de celebrar un nuevo ciclo que trayendo de vuelta algo del pasado?

La Vida en las Calles

En 1990 el Rock Urbano tuvo una revolución, un disco de la ya clásica banda Haragán y Cía irrumpía en la escena con un álbum repleto de clásicos instantáneos.

Crecí en Ciudad Neza, ahí donde, dicen, el Rock se mama, y lo dicen con razón. Si he de ser sincero la tuve fácil, la neta. Nunca vi a mi jefe llegar ebrio, pegarle a mi madre, ni consumir algo más fuerte que un ron con refresco de toronja cada mucho tiempo. Ninguno de mis tíos andaba vagabundeando por las calles consumiendo algún tipo de droga, nada de eso. La neta la tuve bien fácil.

Sin embargo, estudié en una primaria pública, también en Neza. Fue en esa Primaria, la Carlos Hank González, alguna vez descrita en un diario como una sucursal del infierno ( y con razón), donde llegaron muchas de mis primeras veces: Mi primer amor platónico (Linda Alejandra Roa Rodríguéz), mi primer mejor amigo (Héctor Montiel Lona) y mi primer encuentro con el Rock Urbano.

Valedores Juveniles

Si no mal recuerdo Edwin, fue la primera persona que escuché entonar Él No Lo Mato, original del Haragán y Cía. No recuerdo bien si la cantó toda o solo algunas partes, pero la historia me conmovió, empaticé de inmediato con el vato de 17. De ahí en adelante seguí escuchando la rola, no solo en la primaria, también en puestos de casetes, en  estéreos vecinos, en rockanroleros de chimeco que se subían a cantarla junto a otras dos rolas de bandas del mismo género, por la módica cantidad  de una moneda que el Señor pusiera en el corazón de uno.

De esa manera asimilé esa y otras rolas del disco: Muñequita Sintética, A Esa Gran Velocidad, No Estoy Muerto… Rolas que todos nos sabemos pues retratan una vida que no ha cambiado en 30 años. Basta salir a caminar por su barrio y miren; ahí sigue el vagabundo, el chavo que monea, los que fuman mota en una esquina, los que beben su caguama banquetera, el que le pega a su esposa y sus hijos que prefieren salirse a rolar buscando piedra o activo para ganar fuerza e ir a rajarle la madre a su jefe o el suficiente valemadrismo para seguir el patrón. También estará el moño negro en la puerta del carnalito que se colgó cuando estaba tan pasado de activo, que dejó su lata amarilla seca, tanto como lo estaba su vida cuando decidió que no valía la pena estar en este mundo.

Outro

Valedores Juveniles cumplirá 30 años en este 2020. Sus temas siguen tan vigentes como en aquel lejano 1990, esta joya del Rock mexicano ya se ha ganado un lugar en el corazón de la banda que lo sigue consumiendo y pidiendo en los lugares que se puede pedir. Les suplico que se den la oportunidad de escucharlo completo, hay rock, hay blues, hay buena lírica y lo más importante, ese sabor fregón a barrio.

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